Guatemala: El último adiós a Claudia Gómez asesinada por la Patrulla Fronteriza de EE.UU.

Una bala de la Patrulla Fronteriza de EE.UU. acabó con la vida de la joven guatemalteca de 19 años, en en la localidad de Río Bravo (Texas).

“Mamita vamos a salir adelante, voy a ganar dinero”, con esa frase Claudia Patricia Gómez González, de 19 años, se despidió de su familia el 7 de mayo en la pequeña aldea guatemalteca de La Victoria antes de emprender un largo y peligroso viaje en búsqueda de nuevas oportunidades y una nueva vida en EE.UU.

Menos de tres semanas después, el 23 de mayo, la joven murió al recibir un balazo a manos de la Patrulla Fronteriza de EE.UU. en la localidad de Río Bravo (Texas).

Claudia Gómez, de 19 años, abandonó su aldea natal en Guatemala en busca de una vida mejor en EE.UU. Sin embargo, al llegar al país de sus sueños, la joven murió al recibir un balazo de manos de la Patrulla Fronteriza de EE.UU. en Texas. Este sábado centenares de guatemaltecos se reunieron para darle su último adiós.

El último adiós a Claudia
La familia de Claudia recibió su cuerpo, trasladado de EE.UU. a Guatemala el pasado jueves, en el aeropuerto de la capital del país. Centenares de amigos, familiares y pobladores del municipio de San Juan Ostuncalco (Quetzaltenango) se reunieron este sábado para darle un último adiós y manifestar su pesar a los padres y abuelos de la joven.

Durante el funeral, celebrado bajo la lluvia y entre llantos desgarradores, residentes locales y activistas indígenas denunciaron “el alto nivel de violencia que sufren los migrantes (en la frontera de EE.UU)” y exigieron justicia ante el brutal asesinato de Claudia.

“Alguien tiene que exigir al presidente de Estados Unidos que deje de estar señalando que los migrantes son unos delincuentes”, aseveró la dirigente indígena guatemalteca Rosalina Tuyuc, citada por medios locales.

¿Por qué decidió irse Claudia?
Al enterarse de la muerte de su hija, la familia Gómez González contó que Claudia se había ido del país a principios de mayo sin su permiso en busca de una vida mejor, porque a pesar de haberse graduado como contadora no lograba encontrar trabajo en su tierra natal.

“Mi hija se fue por necesidad, no robó nada. […] Mamita vamos a salir adelante, voy a ganar dinero”, recordó la madre entre lágrimas las palabras de la joven en una entrevista con medios locales.

“No hay trabajo aquí, por eso se fue mi hija pero lastimosamente la mataron, migración la mató”, reiteró la mujer desconsolada. Agregó que Claudia no encontró trabajo en Guatemala debido a la pobreza en la que creció y “por ser una mujer indígena”.

Por su parte, Dominga Vicente, tía de la fallecida, en otra entrevista reclamó justicia para su sobrina y se dirigió a las autoridades de EE.UU. pidiendo que establezcan disciplina en las filas de la Patrulla Fronteriza “para que no nos sigan tratando como animales”.

¿Qué sucedió el 23 de mayo?
Claudia fue asesinada en Río Bravo, un asentamiento pequeño y escasamente poblado, muy lejos de los puertos de entrada legales y las cercas fronterizas en la ciudad de Laredo. Es un punto de cruce popular para los inmigrantes indocumentados que abren su camino en balsa o barco por el río que sirve como línea divisoria entre EE.UU. y México.

La joven murió en circunstancias que aún no están claras, en una zona de casas destartaladas. Estaba a medio kilómetro de la frontera.

Al principio, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos indicó en un comunicado oficial que “un agente de patrulla respondió a un informe de actividad ilegal cerca de una alcantarilla” en Río Bravo, donde descubrió “un grupo de extranjeros ilegales”.

Entonces, el oficial, según el informe, disparó contra los inmigrantes que se resistieron al arresto y lo atacaron “utilizando objetos cortantes”. El tiro dio en la cabeza de Claudia.

Dos días después, el CPB canceló una rueda de prensa y publicó una nueva declaración en la que se modificaron algunos detalles y no se hizo referencia a “objetos cortantes”. “Según el agente, el grupo ignoró sus órdenes verbales y en su lugar se precipitó contra él”, rezaba el nuevo informe. La víctima ya no era descrita como una “agresora”, sino como una “miembro del grupo”.

Poco después de la muerte de Claudia, tres de sus compañeros de viaje fueron detenidos. Actualmente esperan la deportación. El paradero de los otros dos es desconocido. El agente no identificado que mató a la joven guatemalteca fue puesto en licencia administrativa mientras el FBI investiga el caso.

Testimonios de testigos
El incidente fue presenciado y filmado por una vecina que publicó un video en Facebook.

Marta V. Martínez, quien estuvo al lado del lugar del incidente, cuestionó el primer informe del CBP sobre el tiroteo. La mujer insistió, citada por The New York Times, que no vio ninguna arma que el grupo pudiera haber usado.

“No hubo arma. Se estaban escondiendo”, afirmó Martínez refiriéndose a los inmigrantes indocumentados y agregó que “no escuchó ningún grito ni ‘paren’ o ‘no huyan'”.

Después de escuchar el disparo, salió corriendo, vio a agentes de la Patrulla Fronteriza en la calle y empezó a grabar con su celular lo que estaba ocurriendo. Luego miró por encima de una cerca de alambre al terreno adyacente y vio a un oficial voltear el cuerpo de una mujer.

El oficial comenzó a hacer reanimación cardiopulmonar a la mujer, pero según Martínez, estaba claro que la mujer ya había muerto.

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