Perú pierde más de 427 hectáreas de bosques por día

Durante el 2017 se depredaron más de 155 mil hectáreas de cobertura boscosa. La agricultura migratoria, la minería y los cultivos ilícitos siguen siendo las principales actividades que acaban con nuestra Amazonía.

La deforestación sigue siendo un grave problema para el país. De acuerdo con el último reporte elaborado por el Servicio Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), cada hora que transcurre el país pierde 427.2 hectáreas de bosques amazónicos, extensas áreas de vegetación que antes de ser taladas brindaban aire puro al planeta, contrarrestaban el cambio climático y eran el hábitat natural de especies únicas de flora y fauna.

Según el ente especializado, solo durante el 2017, en el Perú se talaron 155 mil 914 hectáreas de cobertura boscosa, cifra que aumenta alarmantemente si evaluamos en conjunto los últimos 17 años, tiempo en el que Serfor ha venido midiendo anualmente el avance de la deforestación (ver infografía).

“Hay una tendencia creciente que se mantiene. Si bien sube y baja ligeramente, la deforestación sigue avanzando. Pese a que estas 155 mil hectáreas muestran una reducción de casi 5% respecto al año anterior (2016), sigue siendo una de las cifras más altas de todo este ciclo histórico”, refiere Rocío Malleux, directora de Información y Ordenamiento Forestal y de Fauna Silvestre del Serfor.

Otra lectura importante, y a la vez preocupante, que da el reciente reporte es que en lo que va de la historia el Perú ya ha perdido 7.7 millones de hectáreas de bosques amazónicos, cifra que representa al 6% del territorio peruano. “La Amazonía ha perdido toda la región del Cusco si es que este estuviera cubierto de bosques”, grafica Malleux.

Pero ¿qué está acabando con nuestra selva? La respuesta es la misma hace ya varios años: la agricultura migratoria, la minería y los cultivos ilícitos. Tres actividades que vienen poniendo en jaque nuestra amazonía y su biodiversidad.

Lideran deforestación
De las 15 regiones peruanas que tienen bosques amazónico, Ucayali, Madre de Dios y Huánuco lideraron la deforestación durante el 2017, concentrando el 47% de las hectáreas deforestadas.

Se evidenció, además, que la mayoría de esta pérdida boscosa se produjo en áreas menores a cinco hectáreas, lo que quiere decir que existe una especie de colonización que va avanzando en toda la zona amazónica.

“Hay mucha migración de la zona andina, en busca de nuevas tierras. Además, cuando se abren nuevas carreteras o vías y existen actividades ilegales como minería, tala ilegal o alguna otra se movilizan personas y se crean asentamientos”, refiere.

Cuando se hizo la Interoceánica, por dar un ejemplo, explica la especialista, la población que vivía a los alrededores aumentó considerablemente. Esta situación ha afectado a la región de Madre de Dios y está empezando a hacer lo suyo en Cusco.

El caso de Madre de Dios es preocupante, pues la tasa anual de deforestación se cuadriplicó entre el 2001 y 2017. Y solo en el último año se arrasaron más de 23 mil hectáreas de bosque.

“La minería está subiendo, pero también las actividades ilegales, las vías de transportes informales y la agricultura migratoria. Madre de Dios tiene un problema bastante denso donde el foco ya no solo es la extracción de minerales”, explica Malleux.

Ejemplo de ello es la provincia de Tahuamanu que ha sido deforestada fuertemente durante el 2017, pese a que en esa jurisdicción no se encuentran los campamentos mineros.

En el caso del Cusco, la deforestación creció en un 113% el último año. Pese a las políticas regionales se ha seguido acabando con los bosques naturales sobre todo en la zona de Marcapata-Camanti y Kosñipata donde la minería viene ganando terreno.

“Hemos hecho expediciones para tratar de solucionar este problema, pero ha sido imposible, pues la minería tiende a ser un proceso migratorio. Por ello, hemos propuesto la creación de una Área de Conservación Regional”, explica el gerente de Recursos Naturales del Cusco, Miguel Atausupa.

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