Rajoy y Kuczynski

En dos meses y medio hemos visto la caída de dos presidentes cercados por la corrupción a ambos lados del océano.

Por primera vez desde la recuperación de la democracia en 1975, una moción de censura ha prosperado en España, motivando la salida de Mariano Rajoy (Partido Popular) de la presidencia del gobierno y permitiendo su reemplazo por Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). La histórica decisión se tomó por 180 votos a favor de la censura, 169 en contra y una abstención.

Luego de casi siete años de gobierno, Rajoy pierde el puesto acorralado por el caso Gürtel, una trama de corrupción que nació durante el gobierno de José María Aznar y prosiguió en los años de su mandato. Núcleo de aquella operación fue Francisco Correa, un oscuro empresario que ganaba contratos públicos a precios inflados y luego pagaba sobornos a quienes se los concedían. Parte del dinero de Correa entró al Partido Popular a través de una contabilidad paralela, la llamada caja «B» del PP.

La investigación del caso fue abierta por el juez Baltazar Garzón en 2009. Por entonces Rajoy estaba en la oposición y dijo: «Esto no es una trama del PP, es una trama contra el PP». Durante todos estos años mantuvo este discurso, que no cambió cuando acudió a una citación del tribunal que juzgaba la trama Gürtel. Aquella vez dijo que su partido no había recibido donaciones irregulares y que —siendo secretario general del PP— nunca se había ocupado de la economía, solo de los aspectos políticos de la formación, algo que el tribunal no creyó.

La caída de Rajoy —un maestro en el arte de la supervivencia por el camino de la indolencia— se precipitó con la publicación de la sentencia del caso, donde 29 de los 37 acusados recibieron penas que suman 351 años de prisión. Una de las condenas recayó sobre el propio Partido Popular, como partícipe a título lucrativo —responsable civil por beneficiarse de un delito sin conocerlo— por la financiación de actos proselitistas.

Para sacar a Rajoy, la censura planteada por Sánchez contó con el respaldo de varias formaciones de oposición. Sumaron números la agrupación de izquierda Unidos Podemos, los independentistas de Ezquerra Republicana de Catalunya o el Partido Nacionalista Vasco (cuyos cinco diputados decidieron la votación). Como quedó claro en los debates de esta semana, aunque la salida de Rajoy fue apurada por la condena a Gürtel, todas las agrupaciones que contribuyeron a censurarlo tenían razones personales para querer fuera a Rajoy.

En dos meses y medio hemos visto la caída de dos presidentes cercados por la corrupción a ambos lados del océano. Las experiencias de Pedro Pablo Kuczynski y Mariano Rajoy han sido traumáticas y han puesto a prueba las capacidades democráticas de los sistemas políticos peruano y español. Ambas crisis producen ganadores y perdedores, y su resultado han sido unos gobiernos en minoría, débiles, rodeados por las dificultades, de cuya gestión depende la consolidación de dos democracias, una más precaria que la otra.

Por: Raúl Tola

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