Intervienen IMARPE por filtración de datos sobre la anchoveta

Policía fiscal intervino las oficinas de IMARPE para determinar responsabilidades por la filtración de datos.

Agentes de la Policía Fiscal Especializada en Delitos Informáticos intervinieron las oficinas del Área Funcional de Informática del Instituto del Mar del Perú (IMARPE), para determinar responsabilidades por la filtración de datos científicos sobre la biomasa de anchoveta en beneficio de terceros.

El 26 de enero último, la Procuraduría Pública del Ministerio de la Producción denunció ante la Fiscalía Provincial Penal Corporativa del Callao, a los resultaran implicados en la difusión de información reservado sobre la expedición científica de IMARPE que entre el 4 y 12 del mismo mes salió a la mar para averiguar por qué no había anchoveta disponible para la extracción, destinada a la producción de harina de pescado.

Como parte de la investigación fiscal, peritos de la policía se presentaron en el Área Funcional de Informática para ubicar una computadora desde donde supuestamente salieron los datos recogidos por tres embarcaciones científicas de IMARPE y que luego pasaron a manos de personas que trabajan para compañías de la industria pesquera.

La información recogida por la expedición científica entre el 4 y 12 de enero, confirmaba que existía una gran presencia de anchoveta juvenil, cuya extracción está restringida por ley como medida para preservar la especie, y, en consecuencia, era necesario suspender la segunda temporada de pesca que había comenzado el 16 de noviembre de 2019.

Pero antes que los datos científicos fueran de conocimiento de las autoridades del Ministerio de la Producción, estos fueron filtrados entre exservidores de IMARPE que laboran en compañías dedicadas a la extracción de anchoveta y a la producción de harina de pescado.

La Oficina de Prevención y Lucha contra la Corrupción del Ministerio de Producción intervino para investigar el caso, por lo que requirió la computadora de la que se sospechaba había salido la información reservada. Sin embargo, las autoridades comprobaron que la memoria de la máquina había sido borrada.

Este hecho motivó a la Procuraduría del sector interponer una denuncia por delito informático, además de omisión, rehusamiento y demora de actos funcionales, por lo que el viernes en la mañana una dotación de la Policía Fiscal Especializada en Delitos Informáticos intervino las oficinas de IMARPE y se llevó la computadora.

ASÍ SALIÓ LA INFORMACIÓN

Las autoridades sospechan que existe una suerte de “comunidad” subterránea entre servidores de IMARPE y ex trabajadores de esta dependencia que laboran en compañías pesqueras, y que comparten información que les permite a las empresas tener ventaja en el negocio de la producción de harina de pescado.

Precisamente, la segunda temporada de pesca de anchoveta se inició el 16 de noviembre con gran entusiasmo en la industria pesquera porque las autoridades establecieron una cuota histórica de 2.7 millones de toneladas sobre la base de los informes científicos de IMARPE. La cifra calzaba perfectamente en los planes de los productores de harina de pescado porque el negocio enfrenta una reducción debido a que China, el principal comprador del mercado mundial, ha disminuido su uso por lo que tiene un “sobrestock”.

Pero desde los primeros días de la segunda temporada, el Sindicato de Pescadores de Chimbote, cuyos integrantes laboran en las más importantes compañías pesqueras del país, remitió a la ministra de Producción, Rocío Barrios Alvarado, varias comunicaciones con videos adjuntos pidiéndole que cesara la segunda temporada porque había un exceso de la presencia de la llamada anchoveta juvenil o “peladilla”, por lo que existía un peligro de depredación.

Por disposición de la ministra Barrios, tres embarcaciones científicas de IMARPE hicieron una expedición entre el 4 y 12 de enero, para establecer qué es lo que estaba pasando con la anchoveta. Antes que la institución informara sobre los resultados, la titular del Ministerio de la Producción comenzó a recibir correos electrónicos anónimos con cuadros estadísticos del trabajo de los tres navíos y que demostraban que, efectivamente, existía hasta un 90% de anchoveta juvenil. Solo está autorizada la pesca de un 10% del total de la extracción.

Las comunicaciones indicaban que servidores de IMARPE habían filtrado dicha información a trabajadores de compañías pesqueras, antes que los datos científicos llegaran a manos de las autoridades del Ministerio de Producción.

Audios de conversaciones entre servidores de IMARPE y empleados de empresa pesqueras que fueron de conocimiento de la Oficina de Prevención y Lucha contra la Corrupción y de la Procuraduría Pública del Ministerio de la Producción, confirmaron la filtración de datos científicos que favorecían a los productores de harina de pescado (audios disponibles en la web de La República).

Por ejemplo, cuando Jhon Robles Trujillo, analista de la empresa pesquera Exalmar, comparte con un servidor de IMARPE una información con un colega de la pesquera CFG Investment, Martín Santiváñez Yuffra. Tanto Robles como Santiváñez son ex empleados de IMARPE pero mantienen contacto con sus excompañeros de labores. La institución científica había estimado en 8.3 millones de toneladas la biomasa de anchoveta, por lo que se estimó en 2.7 millones de toneladas la cuota de pesca para la segunda temporada que empezó el 16 de noviembre de 2019:

“Me dice (Martín Santiváñez): ‘Jhon (Robles), para ti nomás. Hablé con alguien de IMARPE y me dice que la biomasa acústica que habían calculado no llega ni siquiera a 5 (millones de toneladas de anchoveta) y no a 8 (millones de toneladas), como están diciendo’. Y yo le pregunto: ‘¿Oye, Gordo (Martín Santiváñez), ¿quién te ha contado?’ Y me dice: ‘Ese dato viene de una persona bien cercana a (Miguel) Ñiquén (Carranza, Director General de Investigaciones de recursos Pelágicos de IMARPE) y ya en su empresa están viendo que no van a terminar la cuota. Y que la meta es al menos pescar lo que más se puede. Eso es lo que me escribió el Gordo (Santiváñez)”.

Las empresas Exalmar y CFG Investment son parte de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP).La ministra pidió explicaciones al director ejecutivo científico de IMARPE, Renato Guevara Carrasco, quien arguyó que desconocía de dónde se había filtrado dicha información, y precisó, además, que se trataban de datos preliminares.

Pero hora después el propio Guevara comunicó a la ministra que los cuadros estadísticos y las gráficas habían salido de una computadora que estaba a cargo de Wuilliam Calderón Vivar, profesional del Área Funcional de Artes de Pesca; quien respondía al director de Investigaciones en Hidroacústica, Sensoramiento Remoto y Artes de Pesca, Ramiro Castillo Valderrama.

Parte de la información científica de IMARPE filtrada demuestra que había hasta 100% de anchoveta juvenil, cuya pesca está restringida para proteger la especie.
EL INFLADOR

Al día siguiente la Oficina de Prevención y Lucha contra la Corrupción del Ministerio de Producción intervino las oficinas de IMARPE para investigar el caso de filtración de información sensible, pero encontró que los empleados de la institución borraron toda la información de la computadora de Wuilliam Calderón, lo que implicaba un delito.

En la máquina de Calderón estaba toda la información recogida por las tres embarcaciones de IMARPE y los datos que corroboraban lo que se negaban a aceptar las autoridades de dicha institución: que existían una altísima presencia de juveniles de anchoveta y que era necesario cerrar la segunda tempora de pesca.

No obstante, como demuestran los audios publicados por La República, esta información ya era de conocimiento de las compañías industriales de pesca, pero sus empleados habían recibido la orden de “pescar lo que sea”, hasta completar la cuota de 2.7 millones de toneladas. Un cifra que ahora se sabe fue sin duda “inflada”.

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